Ataque hutí con misiles en Yemen deja 73 reclutas muertos y más de 200 heridos en el golpe más letal en meses
Ataque de tres misiles hutíes en Shabwa deja 73 soldados muertos y más de 200 heridos: el golpe más letal contra el ejército yemení en meses.

Fuerzas rebeldes hutíes, respaldadas por Irán, lanzaron tres misiles balísticos contra el campamento de entrenamiento Al-Alam, ubicado en el distrito de Jardan, al norte de Ataq, en la provincia de Shabwa, Yemen. El ataque dejó al menos 73 soldados muertos —todos reclutas de entre 18 y 20 años— y más de 200 heridos, según confirmaron este martes las autoridades locales. Al menos 14 personas permanecen desaparecidas.
El impacto ocurrió mientras los reclutas se encontraban formados para iniciar una sesión de entrenamiento. La precisión del ataque —descrito por medios internacionales como el más letal contra las fuerzas del gobierno yemení en meses— causó estupor en la comunidad internacional y generó imágenes difundidas por agencias como Reuters y AP. Al menos 15 de los fallecidos pertenecían a la misma tribu.
Un campamento de reclutas en territorio estratégico
El campamento Al-Alam servía como punto de entrenamiento para fuerzas de seguridad provincial, no unidades de combate. Su ubicación en Shabwa es de especial importancia estratégica: la provincia da acceso al golfo de Adén y alberga la instalación de gas natural licuado de Balhaf, un activo energético clave. Además, el campamento se encuentra sobre una línea de suministro vital hacia la provincia de Marib, controlada por el gobierno reconocido internacionalmente.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, reivindicó la responsabilidad del ataque y afirmó que el campamento era operado por fuerzas saudíes. El gobernador provincial de Shabwa, Awad al-Wazir, calificó el ataque como una de las peores masacres contra fuerzas leales al gobierno en lo que va de año, y exigió respuesta inmediata de la coalición internacional. Riad no respondió de inmediato a las solicitudes de comentario.
Escalada en el marco de la guerra regional
El ataque se produce en un contexto de escalada del conflicto en Yemen que se ha intensificado desde julio de 2026, cuando bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudita sobre el aeropuerto de Sanaa rompieron la tregua firmada en 2022. Desde entonces, los hutíes han redoblado sus ofensivas, incluyendo ataques contra el aeropuerto internacional de Riad y a instalaciones de Saudi Aramco.
El mismo día del ataque en Shabwa, Arabia Saudita confirmó haber interceptado un misil balístico hutí dirigido hacia Riad, lo que evidencia la amplitud del frente bélico que enfrenta el reino. Ante la escalada sostenida, Arabia Saudita anunció la postergación de la Iniciativa de Inversión Futura (FII) —su cumbre económica global de referencia, prevista del 26 al 29 de octubre en Riad— hasta 2027, señal clara de que la seguridad regional sigue siendo una amenaza tangible para los grandes foros internacionales.
Yemen, frente más sangriento de la guerra con Irán
El conflicto en Yemen no es un teatro de guerra aislado: forma parte de la guerra más amplia entre Estados Unidos, Israel e Irán, que lleva cerca de ocho meses activa. Los hutíes constituyen el brazo más activo del eje iraní en el conflicto y sus ataques se extienden más allá del territorio yemení: han amenazado el estrecho de Ormuz y han golpeado infraestructura israelí y saudí con drones y misiles.
El precio del crudo Brent superó los 109,80 dólares por barril esta semana, reflejo directo de la tensión geopolítica que se acumula en la región. Mientras tanto, la escalada del conflicto no solo se mide en vidas: agencias de ayuda humanitaria advierten que las condiciones en Yemen —ya considerado uno de los peores desastres humanitarios del mundo— se están deteriorando de forma acelerada, con millones de personas sin acceso a alimentos, agua ni atención médica.
El ataque de este lunes en Shabwa pone de relieve que, pese a los llamamientos internacionales a la negociación, la guerra en Yemen sigue cobrando vidas a un ritmo alarmante, y que los reclutas más jóvenes son, una vez más, los que pagan el precio más alto. La escalada bélica en el Golfo Pérsico no da señales de detenerse.

