EN VIVO Medio millón de manifestantes recorre Francia en una histórica muestra de descontento juvenil
550.000 personas marchan en Francia exigiendo mejoras educativas y menor costo de vida, con disturbios en Limoges, Marsella y Lyon y más de 400 detenidos.

Unas 550.000 personas salieron a las calles de Francia este sábado en una jornada de protesta que mezcló reclamos históricos con violencia urbana en varias ciudades. Así lo confirmó el ministro del Interior, Laurent Nunez, mientras los organizadores cifraban la participación en cifras aún mayores. Solo en París marcharon 110.000 personas, en lo que se perfiló como una de las mayores movilizaciones de los últimos años en el país galo.
Las protestas se extendieron a Rennes, Lyon, Marsella, Lille, Toulon y Caen. Si bien la gran mayoría de los manifestantes protestó de manera pacífica, al caer la noche grupos de jóvenes saquearon comercios y provocaron incendios en París, mientras la policía respondió con gas lacrimógeno y cargas.
Violencia y detenidos
La jornada dejó un saldo de más de 400 detenidos en todo el país. En Limoges, un incendio destruyó gran parte del ayuntamiento, que el ministro Nunez calificó de provocado intencionalmente tras una intrusión. En Marsella, una comisaría fue dañada y 107 agentes resultaron heridos. En Lyon, manifestantes incendiaron la oficina de turismo. Hubo ataques a la policía y actos de vandalismo también en Toulon y Caen.
Entre los episodios más denunciados por organizaciones de derechos humanos se encuentran la fractura de mandíbula de un adolescente de 14 años y la pérdida de una mano por parte de un manifestante en Saint-Étienne, hechos que generaron críticas a la respuesta policial.
Las demandas de los manifestantes
Las protestas arrancaron semanas atrás en escuelas de los suburbios desfavorecidos del norte de París y crecieron hasta convertirse en un movimiento nacional que integra a activistas de los «chalecos amarillos», sindicatos y jóvenes. Los reclamos se centran en mejoras en las escuelas, reducción del costo de vida y una acción gubernamental más efectiva frente a la crisis social.
El ministro de Educación, Edouard Geffray, se ha reunido con representantes estudiantiles, pero sin llegar a ningún acuerdo concreto hasta el momento.
Reacción política
El presidente Emmanuel Macron condenó los disturbios y prometió que los responsables serán procesados, afirmando que «no hay lugar para la violencia». El ministro Nunez apuntó a figuras de la ultraizquierda por alentar la revuelta. Marine Le Pen acusó a provocadores de secuestrar las protestas, mientras Jean-Luc Mélenchon defendió el carácter pacífico de la movilización.
Los analistas comparan la situación con los primeros días del movimiento de los «chalecos amarillos» de 2018 y plantean si esto representa un ciclo de protesta habitual o un punto de inflexión más profundo de cara a las elecciones presidenciales francesas de 2027.

