FMI revisa a la baja el crecimiento de América Latina: proyecta 2,3% para 2026 con Brasil, México y Argentina como protagonistas
El FMI rebaja su proyección de crecimiento para América Latina al 2,3% en 2026, con Brasil, México y Argentina como protagonistas de la revisión.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su actualización del Panorama Económico Mundial de octubre de 2026, revisando ligeramente a la baja sus proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe. La región crecería un 2,3% en 2026, por debajo del 2,4% estimado en julio, y un 2,5% en 2027.
Las claves de la revisión
El FMI atribuye la revisión principalmente a:
- Condiciones monetarias restrictivas para llevar la inflación de vuelta a sus metas
- Retiro del apoyo fiscal en varios países
- Incertidumbre global relacionada con conflictos internacionales y tensiones comerciales
País por país
Brasil
La economía brasileña tendrá el mayor impacto negativo en la revisión regional. El FMI proyecta un crecimiento del 2,2% en 2026 y del 1,9% en 2027, ambas cifras por debajo de las estimaciones de julio. Las condiciones monetarias restrictivas y la corrección fiscal son los principales factores.
México
Contrariamente a la tendencia regional, México mejora ligeramente su perspectiva con un crecimiento proyectado del 1,5% en 2026, con mejora hacia 1,8% en 2027. El FMI reconoce la solidez exportadora del país, incluyendo cadenas de suministro vinculadas a la inteligencia artificial, aunque la incertidumbre comercial sigue siendo un freno.
Argentina
Las proyecciones para Argentina se recortan a 2,1% en 2026 y 3,5% en 2027, mientras el país continúa su proceso de estabilización económica bajo el programa de ajuste fiscal implementado por el gobierno de Milei.
Contexto global
A nivel global, el FMI proyecta un crecimiento del 3,1% en 2026 y del 3,4% en 2027, con la inflación global en 4,7% para 2026, bajando a 4,1% en 2027. Los principales riesgos para la economía regional incluyen la prolongación del conflicto en Medio Oriente, que podría mantener los precios de la energía y los alimentos altos y volátiles, así como el fenómeno El Niño, disrupciones en infraestructura energética y ciberataques.

