Estados Unidos
EE.UU. condiciona la llegada de inversionistas a Venezuela a un cambio democrático: «Quieren leyes y un sistema en el que puedan confiar»
La portavoz del Departamento de Estado, Natalia Molano, afirmó que Washington mantiene sus tres fases para Venezuela —estabilización, recuperación y transición— pese a la reunión entre Trump y Delcy Rodríguez, y subrayó que un proceso electoral requiere prensa libre, garantías para los políticos y un sistema transparente.
El Nacional (Venezuela)
El gobierno de Estados Unidos considera que un cambio en el sistema democrático en Venezuela permitirá restaurar la confianza de la población e incentivar la llegada de inversionistas privados a territorio venezolano, así lo afirmó la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Natalia Molano.
En entrevista concedida a VPI, Molano aclaró que, pese a la reunión sostenida este martes entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, los objetivos de Washington para el país se mantienen. Recordó que la administración de Trump estableció tres fases para avanzar hacia un cambio político en Venezuela: estabilización, recuperación y transición. «La administración del presidente Trump ha sido muy coherente, estratégica y no se han cambiado estas metas de las tres fases de transición en Venezuela» , afirmó.
Al ser consultada sobre los temas abordados en el encuentro entre Rodríguez y Trump, Molano informó que la Casa Blanca aún no ha publicado el resumen oficial de la conversación, dado que fue el propio mandatario norteamericano quien encabezó la reunión. «Probablemente fue algo muy general sobre los avances en las relaciones bilaterales» , comentó.
EE.UU. busca crear las condiciones para un proceso electoral en Venezuela
En relación con las condiciones de Estados Unidos para la celebración de elecciones libres en Venezuela, la funcionaria señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, no ha fijado una fecha específica. Para Washington, según Molano, un proceso de transición democrática no depende únicamente de una convocatoria a comicios electorales, sino de crear las condiciones institucionales necesarias para que el proceso sea sostenible en el tiempo y garantice la estabilidad del país.
Entre otros aspectos, destacó una prensa libre y la idea de abrir espacios para que los dirigentes políticos puedan expresarse, organizarse y hacer una campaña sin presiones gubernamentales. Igualmente, subrayó la importancia de contar con un sistema electoral transparente que transmita confianza a la ciudadanía. «El sistema inclusive que se usa para llevar a cabo esas elecciones tiene que ser toda una maquinaria, todo un sistema que los ciudadanos y que el público venezolano realmente le tenga confianza» , añadió.
Respaldo a la mesa de diálogo
Según lo señalado por Molano, la administración de Donald Trump valora de forma positiva el proceso de diálogo entre representantes de la Asamblea Nacional 2015 y delegados del oficialismo. «Estados Unidos está muy contento con los avances graduales, sobre todo el diálogo con la Asamblea Nacional del 2015, y quiere que se siga avanzando en este camino» , señaló.
En materia económica, Molano aseguró que las inversiones de empresas estadounidenses en Venezuela pueden contribuir a la recuperación económica del país. Sin embargo, la funcionaria indicó que los inversionistas extranjeros requieren de garantías legales que protejan sus activos. «Los inversionistas van a querer un sistema democrático, con leyes, un sistema donde puedan confiar» , enfatizó.
Estados Unidos
Delcy Rodríguez hablará este miércoles ante la Asamblea General de la ONU
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, pronunciará su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) este miércoles 23 de septiembre, y no el jueves 24 como estaba programado inicialmente, según la última actualización del cronograma de oradores publicada en el sitio oficial del organismo.
De acuerdo con la nueva agenda, la mandataria tomará la palabra en la sede de la ONU en Nueva York a las 5:30 p. m. , hora local y de Caracas, dentro de la jornada de debates del 81.º período de sesiones.
Un cambio de última hora
El ajuste en el cronograma se produce luego de que Rodríguez aterrizara el lunes en Nueva York y sostuviera un encuentro informal con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el hotel Lotte New York Palace, el primero entre un mandatario estadounidense y un gobernante venezolano en más de una década. Ese acercamiento diplomático, junto con el acuerdo petrolero firmado a finales de agosto, marca el contexto en el que la presidenta encargada dirigirá su mensaje al pleno de las Naciones Unidas.
Una agenda marcada por el petróleo y la transición
La intervención de Rodríguez ante la ONU llega en un momento clave para Venezuela, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Washington y la firma del convenio que otorga a Estados Unidos el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano. Se espera que su discurso aborde los ejes de cooperación, paz y desarrollo, en línea con el mensaje que ha sostenido desde su llegada a Nueva York: «Venezuela estará presente para llevar su voz y defender sus principios, con una agenda de trabajo basada en el respeto, la cooperación y el entendimiento» .
Expectativa internacional
La participación de la presidenta encargada en la Asamblea General ha generado una fuerte expectativa tanto dentro como fuera del país. Mientras sectores oficialistas la presentan como una señal de recuperación del estatus internacional de Venezuela, organizaciones de la diáspora venezolana y sectores opositores han convocado concentraciones pacíficas en las inmediaciones de la sede de la ONU para exigir elecciones libres, libertad para los presos políticos y protección migratoria.
La alocución de Rodríguez será seguida de cerca por la comunidad internacional, que observa con atención el rumbo de la transición política venezolana y el alcance real de los acuerdos alcanzados con Washington.
Estados Unidos
Venezolano baleado por ICE en Texas reunía fondos para su hijo con parálisis cerebral
El venezolano baleado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Texas, Wilber Garcés, reunía recursos para su hijo con parálisis cerebral, según relató su madre, Flor Pérez, al medio Telemundo.
Desde su vivienda en Barquisimeto, estado Lara, Pérez reveló que desconoce el paradero y el estado de salud de su hijo, quien fue retenido por los funcionarios durante un procedimiento en el que, según el relato del venezolano, también resultó afectado su vehículo. «Él me dijo: mamá, me ha detenido la migra, pero me dieron un tiro y me chocaron el carro. La angustia se le veía en el rostro. No era tanto por la detención, sino por el tiro. Decía que había sido en la espalda, pero no se le veía» , relató la madre al medio local.
Según Pérez, Garcés logró comunicarse con ella segundos después de haber recibido el disparo. Posteriormente, la madre perdió contacto con su hijo.
Una travesía migratoria marcada por la adversidad
Pérez explicó que Wilber emigró de Venezuela en 2018 junto a ella. Inicialmente, la familia partió hacia Perú. Posteriormente ambos se trasladaron a Ecuador y Garcés regresó a Perú en 2023. Más tarde, emprendió la ruta migratoria por el Darién hasta llegar a Estados Unidos.
La madre detalló que los esfuerzos de su hijo estaban destinados a sostener a su familia y ayudar a su pequeño hijo, quien presenta parálisis cerebral. «Mi hijo desde pequeño ha sido trabajador. Somos tres y también por su hijo que necesita una férula y él estaba reuniendo para eso» , contó.
El hijo de Garcés, según explicó, todavía desconoce la situación de su padre y tampoco sabe cuándo podrá volver a comunicarse con él. La familia permanece a la espera de información sobre el paradero y las condiciones en las que se encuentra Garcés, mientras Pérez intenta conocer qué ocurrió durante la intervención de los agentes migratorios en Texas.
Estados Unidos
Trump y Delcy Rodríguez sellan el deshielo con un encuentro histórico en Nueva York
Era el encuentro más esperado del día. El abrazo entre los líderes de los dos países considerados acérrimos enemigos desde hace casi tres décadas. Donald Trump y Delcy Rodríguez, presidentes de Estados Unidos y Venezuela, se han visto a última hora del martes, según ha confirmado la Casa Blanca, en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. Ambos sellan así el deshielo entre sus países. Pero no lo hacen desde una relación de igualdad, sino de subordinación absoluta de Caracas a Washington. Se trata de la primera entrevista entre un presidente de Estados Unidos y un líder chavista desde la que tuvieron Bill Clinton y Hugo Chávez en 1999, además de una breve charla en una cumbre entre Barack Obama y Nicolás Maduro en 2015 en Ciudad de Panamá.
La reunión tuvo lugar en el hotel Lotte New York Palace, en el marco de una recepción ofrecida por Trump a líderes extranjeros. También participaron altos cargos estadounidenses como los secretarios de Estado, Marco Rubio, y del Tesoro, Scott Bessent, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete Stephen Miller. El encuentro se celebró a puerta cerrada y sin acceso de la prensa.
Al llegar a la sede de la ONU el martes, Rodríguez dijo que aterrizaba en Estados Unidos «de pie, caminando, frente en alto». Poco después, asistió impertérrita a un discurso en el que Trump sacó pecho por una operación militar «masiva» para detener al «dictador fuera de la ley y auténtico criminal, Nicolás Maduro». El expresidente venezolano estaba muy cerca de donde se hablaba de él, a unos 20 minutos en coche, en la cárcel de Brooklyn donde duerme desde su salida forzada del poder el pasado 3 de enero.
Pero de lo que más orgulloso pareció el republicano es del acuerdo anunciado en septiembre para hacerse con acceso privilegiado a más del 20% de las reservas petroleras del país sudamericano. «Si sumamos a Estados Unidos y a Venezuela, tenemos más del 60% del petróleo del mundo. Así que es, tal vez, el mayor acuerdo. Fue una guerra, pero es, quizás, el mayor acuerdo jamás realizado. Al vencedor le corresponde el botín», dijo.
El escenario donde todo esto ocurría no podía ser más simbólico. En la sede de la ONU pronunció Chávez, el líder de la revolución bolivariana que llegó al poder en 1998, la archiconocida frase de «Aquí huele a azufre». La dijo en la Asamblea General de 2006, después de que hablara el presidente George W. Bush. «Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar, huele a azufre todavía, en esta mesa, donde me ha tocado hablar», aseguró Chávez, unas palabras mil veces repetidas y caricaturizadas.




Maduro, sucesor de Chávez tras su muerte en 2013, retomó el tono belicoso. La última vez fue en 2018, durante el primer mandato de Trump. Incluso la propia Rodríguez, que hoy insiste en la necesidad de tender puentes con el amigo americano, lanzó también desde la ONU ataques durísimos contra Estados Unidos y contra Trump. En 2019 calificó las sanciones de Estados Unidos como una forma de «terrorismo de Estado» que ya no usa bombas, sino bancos y aseguradoras; acusó al republicano de haber «estirado sus garras imperiales» contra Cuba; dijo que pueblos como el venezolano no tenían acceso a una maquinaria mediática al servicio del «hegemón» mundial y sus satélites; y pidió a Washington menos arrogancia y más tolerancia hacia las naciones libres. Hoy, esas palabras parecen muy lejanas.
Nada más aterrizar el pasado domingo, la líder del régimen chavista mostró su disposición a no dar problemas. «Llegamos a Nueva York con la firmeza y la esperanza de un pueblo que cree en el encuentro y la unión entre las naciones», escribió la antigua vicepresidenta de Maduro. «En la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, Venezuela estará presente para llevar su voz y defender sus principios, con una agenda de trabajo basada en el respeto, la cooperación y el entendimiento. […] Somos un país que apuesta por la paz, el diálogo y la construcción de caminos comunes», añadió. Unas palabras muy alejadas de las que decía ella misma y sus antiguos jefes, Maduro y Chávez.
