JNE descarta elecciones complementarias en Lima pese a fallas logísticas y tensión electoral
El organismo electoral no alcanzó consenso para repetir comicios, mientras el conteo avanza hacia su fase decisiva

El proceso electoral en Perú entra en una etapa crítica marcada por tensiones políticas y decisiones clave. El Pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) decidió, por ahora, no convocar elecciones complementarias en Lima, pese a las fallas logísticas registradas durante la jornada electoral del pasado 22 de abril.
La decisión surge en medio de un pedido del candidato presidencial Rafael López Aliaga, quien exigía la repetición de los comicios en mesas de sufragio afectadas por retrasos en su instalación. Estas demoras fueron atribuidas a problemas operativos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que reconoció dificultades en la distribución de material electoral.
Sin embargo, el JNE no logró consenso interno entre sus magistrados para avanzar con esa medida, según fuentes cercanas al organismo. Hasta el cierre de esta información, no se había emitido una resolución oficial que formalice la decisión, lo que mantiene abierto el escenario político.
Un pedido sin sustento legal
El planteamiento de realizar elecciones complementarias en este contexto ha sido ampliamente cuestionado desde el punto de vista jurídico. La legislación peruana no contempla esta figura para elecciones generales, lo que debilita la solicitud presentada por López Aliaga.
De acuerdo con el artículo 36 de la Ley de Elecciones Municipales (Ley 26864), las elecciones complementarias solo aplican en procesos municipales y bajo condiciones específicas, como irregularidades graves que alteren los resultados o una baja participación significativa.
En contraste, las elecciones presidenciales y congresales se rigen por la Ley Orgánica de Elecciones (Ley 26859), cuyo artículo 365 establece que la nulidad total de los comicios solo procede en casos extremos, como cuando los votos nulos o en blanco superan los dos tercios del total, o cuando se invalida una proporción significativa del padrón electoral.
Este marco legal deja poco margen para la repetición parcial de elecciones en mesas específicas, como plantea el candidato.
Fallas logísticas que encendieron la polémica
El origen del conflicto radica en los problemas registrados el día de la votación, cuando diversas mesas en Lima se instalaron con retraso debido a la falta de material electoral. Esta situación generó malestar entre votantes y actores políticos, al considerar que pudo afectar el normal desarrollo del proceso.
La ONPE asumió públicamente la responsabilidad por estos inconvenientes y anunció la implementación de medidas correctivas para evitar que se repitan en futuras jornadas.
Además, el Ministerio Público inició investigaciones para determinar posibles responsabilidades administrativas en la gestión del proceso, lo que añade una capa adicional de presión sobre las autoridades electorales.
Conteo final y actas observadas
Mientras el debate político se intensifica, el proceso técnico avanza. La ONPE confirmó que ya completó el procesamiento del 100 % de las 92.766 actas presidenciales correspondientes a las elecciones de 2026.
No obstante, el resultado definitivo aún depende de la resolución de 5.171 actas observadas, que actualmente están siendo evaluadas por los Jurados Electorales Especiales.
Estas actas pueden ser determinantes en el desenlace final, especialmente en una contienda donde la diferencia entre candidatos es estrecha.
Hasta el último reporte, con el 94,4 % de actas contabilizadas, la disputa por el segundo lugar —entre Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga— se mantiene altamente competitiva. El ganador de esa posición será quien enfrente a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
Un escenario político en tensión
La decisión del JNE de no convocar elecciones complementarias, al menos por ahora, busca mantener la estabilidad del proceso electoral dentro del marco legal vigente. Sin embargo, también refleja las tensiones internas y externas que rodean el cierre de los comicios.
Para algunos analistas, insistir en medidas no contempladas por la ley podría generar incertidumbre institucional y debilitar la confianza en el sistema electoral.
Por otro lado, la presión política y mediática continúa, especialmente en un contexto donde cada voto puede definir el futuro político del país.
Lo que viene
En las próximas horas o días, el JNE deberá pronunciarse formalmente sobre este tema, lo que podría cerrar definitivamente el debate o abrir nuevos escenarios de disputa.
Mientras tanto, la atención se centra en la resolución de las actas observadas y en la proclamación oficial de resultados, pasos fundamentales para avanzar hacia la segunda vuelta electoral.
El desenlace no solo definirá a los candidatos que competirán por la presidencia, sino que también pondrá a prueba la solidez institucional del sistema electoral peruano.
Porque en momentos como este, más allá de los errores logísticos o las disputas políticas, lo que está en juego es la confianza ciudadana en el proceso democrático.



