Encuesta DatinCorp revela que 59% de los venezolanos no se siente representado por ningún dirigente político
El estudio del 23 de agosto indica que el 65% de la población se identifica como independiente y que el 50% apuesta por la negociación como vía para producir cambios, mientras que el rechazo al liderazgo tradicional alcanza cifras récord.

La coyuntura política actual tiene un diagnóstico revelador sobre cómo el «feeling» del venezolano y cómo la sociedad percibe a la clase política tanto del oficialismo como de la oposición. El último estudio de la encuestadora DatinCorp del 23 de agosto, con una muestra de 1.200 personas y un margen de error de 2,83% , describe a un electorado descontento, con baja identificación partidista, enfocado en los problemas económicos y completamente abierto a que una negociación permita destrabar los problemas que lo afectan. La oferta de confrontación está descartada.
Negociación y diálogo: la ruta preferida por los venezolanos
Un 50% de la población encuestada señala que el camino para producir cambios es a través de una negociación y diálogo, frente a un 23% que manifiesta lo contrario. Un 41% espera que estas negociaciones produzcan cambios, 31% considera que nada se va a lograr y solo un 21% anticipa cambios relevantes para Venezuela. Estos números reflejan una sociedad que, pese al descontento, apuesta por la vía institucional y el entendimiento como mecanismo para superar la crisis.
Rechazo al liderazgo tradicional y auge del independiente
Uno de los aspectos más relevantes es que el rechazo al liderazgo y a los partidos existentes constituye el 59% , donde se asegura que ningún dirigente político lo representa; el 69% afirma que el liderazgo actual no sirve y que hace falta uno nuevo. La propuesta de un outsider vuelve a cobrar sentido, sobre todo luego de la restitución de relaciones con Estados Unidos, lo que abre un escenario de posibles cambios en el tablero político nacional.
El 65% de los consultados se identifica como independiente y no alineado y un 67% no identifica a ningún partido como propio. 34% asegura que los actuales partidos políticos deberían desaparecer para que surjan otros y 31% exige que se transformen. Aquí nos debemos una reflexión: ¿Puede renovarse un partido cuyos líderes siguen siendo los mismos de los años noventa? ¿Hay voluntad política para que las nuevas generaciones ocupen espacios de representación?
Una radiografía de la crisis de representación
Estos números son una radiografía de lo delicada que es la situación del sistema político y la apreciación social sobre los partidos. Es evidente la falta de confianza, el desgaste y la progresiva destrucción de la conexión ciudadana con las capacidades políticas. No es algo extraordinario que la gente quiera algo nuevo, luego de la cantidad de fracasos continuados desde la creación del gobierno interino de Juan Guaidó y las elevadas expectativas de cambio que la oposición ha generado en los últimos años. Desde el 2014, la población ha pasado de la tristeza, la ira a la frustración y el cansancio.
La economía sigue siendo el principal dolor de cabeza
La economía sigue siendo el principal dolor de cabeza: el 51% de la población señala que los problemas económicos como la inflación, los ingresos y el desempleo requieren una solución urgente. El 41% evalúa la situación del país como negativa frente a un 57% que espera que su familia se encuentre mejor dentro de doce meses. Un dato importante dentro de la encuesta es que la decisión de emigrar no es tan urgente como en los últimos años: un 64% asegura que, aun teniendo la posibilidad, prefieren quedarse en Venezuela. ¿Está la oposición hablándole a estas personas? Creo que no.
La necesidad de figuras nuevas y un cambio de formato político
Luego de analizar estos datos, se reafirma la propuesta de que una figura política nueva pudiera reconstruir la confianza de los ciudadanos sobre la política y entablar una conducción diferente a la que conocemos durante los últimos años. El rechazo que se manifiesta es lógico, justificado, válido, luego de décadas de promesas y decepciones. Este sentimiento colectivo es una clara muestra de que el cambio no es un asunto solamente de sustitución de élites, de elegidos para una transición y asumir las riendas del país en Miraflores. Las aspiraciones sociales están en la búsqueda de un actor político unificador, propositivo, con historial limpio y un formato diferente en la construcción política. Una mirada sobre la región nos obliga a reflexionar sobre la importancia de figuras nuevas, empresarios, líderes sociales y agentes de cambio que no nacen de estructuras partidistas tradicionales.
El desafío de los partidos políticos al día de hoy es no forzar la credibilidad con las mismas prácticas, las mismas caras y comunicación. La modernización no solo se trata de un tema estético, mediático o comunicacional, es comprender el estado mental de una población cansada de ver la misma película durante años.





