Ataque ruso con dron contra la estación de tren de Dnipró deja al menos 13 muertos en el andén
Ataque ruso en Dnipró: un dron mató al menos a 13 personas en el andén de una estación de tren. Zelenski pide más sanciones a EE. UU., la UE y el G7.

Un ataque ruso con dron contra la estación de tren de Dnipró, en el sureste de Ucrania, dejó este jueves 29 de octubre al menos 13 muertos entre pasajeros que esperaban en el andén un tren hacia Zaporiyia. La cifra la confirmó el gobernador regional, Oleksandr Ganzha, mientras los equipos de rescate seguían trabajando en la zona. Algunos medios, como CNN en Español, elevaron después el balance a 14 fallecidos.
Es uno de los ataques más letales contra civiles en las últimas semanas y llega a menos de dos semanas de la fecha prevista para reanudar las conversaciones de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
Qué pasó en la estación de Dnipró
Según la empresa ferroviaria estatal Ukrzaliznytsia, el aparato era un dron ruso con motor a reacción. Impactó cuando un tren de la ruta Dnipró–Zaporiyia estaba detenido en los andenes. El presidente Volodímir Zelenski mencionó además que en la zona había un tren de cercanías y otro de pasajeros.
La compañía ferroviaria reconoció que había una alerta de alto riesgo activa, pero que aun así había mucha gente en el andén. Su director, Oleksandr Pertovski, admitió que pese al aviso de amenaza los pasajeros seguían esperando en la plataforma.
Las cifras de heridos no coinciden: Ganzha habló de cinco, mientras que Zelenski estimó unos diez y un pie de foto de Reuters indicó diez hospitalizados. El alcalde de Dnipró, Borís Filátov, calificó lo ocurrido como una tragedia con «muchos muertos y heridos». Durante la noche se registraron otros ataques en la región de Dnipropetrovsk, con al menos un herido más en la ciudad.
Zelenski vincula el ataque con el alivio de sanciones
Zelenski habló de un «terrible ataque ruso» y lo conectó directamente con el debate sobre las sanciones. Se preguntó en redes si Rusia no ha intensificado sus ataques justo después de que se levantaran sanciones a algunos oligarcas y al sector energético, y pidió a la Unión Europea, Estados Unidos y el G7 que no suavicen la presión mientras dure la guerra y que adopten medidas más duras.
El reclamo tiene un antecedente concreto. A mediados de octubre, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que dejó sin efecto las sanciones y aranceles de la llamada Ley Graham, aprobada por el Congreso, dos días antes de que entrara en vigor. Esa ley permitía imponer aranceles de hasta el 100 % a los grandes compradores de petróleo y gas ruso, como India y China, y castigar a la «flota fantasma» de petroleros que Moscú usa para esquivar sanciones.
Según AFP, la decisión se vinculó con un acuerdo entre Trump y Vladímir Putin para que Rusia suministre diésel a los mercados estadounidense y mundial a cambio de alivio en las sanciones, en plena subida de los combustibles por la guerra con Irán y a pocos días de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Kirill Dmitriev, enviado de Putin, celebró la medida como «un momento importante y realmente histórico». Zelenski respondió entonces que la decisión «premia» a Putin y que aflojar la presión «no sirve más que para animarlo a seguir atacando». Incluso senadores republicanos como Thom Tillis y Ted Cruz la criticaron.
Un golpe a la vía diplomática
El ataque pone en duda la vía diplomática abierta en octubre. Como informó Noticias24, Rusia aceptó volver a negociar la paz con Ucrania a partir del 10 de noviembre tras una reunión de tres horas entre Putin y el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, en San Petersburgo. Pero horas después de ese encuentro, Moscú lanzó misiles balísticos contra varias ciudades ucranianas y mató al menos a siete personas.
El patrón se repite: cada avance diplomático viene acompañado de ataques contra infraestructura civil, especialmente ferroviaria y energética. Para Kiev, sin presión económica sobre las exportaciones rusas de energía, el Kremlin no tiene incentivos para detener los bombardeos. Para Washington, la prioridad inmediata parece ser contener el precio de la gasolina antes de las legislativas.
Por qué importa en América Latina
Aunque la guerra ocurre a miles de kilómetros, sus efectos llegan a la región por el precio de la energía. El mercado petrolero ya está tensionado por el conflicto con Irán: esta semana el crudo estadounidense superó los 100 dólares, como detallamos en nuestra nota sobre el cierre de Wall Street tras la decisión de la Fed. Cualquier cambio en las sanciones a Rusia mueve la oferta mundial de diésel y petróleo, y eso se traslada a los combustibles, el transporte y los alimentos en países importadores de la región.
Para Venezuela, el tema tiene una lectura doble. Un mercado con petróleo caro y con Washington dispuesto a negociar sanciones a cambio de suministro abre margen para los acuerdos energéticos con EE. UU. Pero también muestra que esos alivios pueden cambiar rápido según el calendario político de la Casa Blanca.
La próxima prueba será el 10 de noviembre, fecha prevista para el regreso a la mesa trilateral. Lo ocurrido en Dnipró llegará a esa cita como recordatorio del costo humano de la guerra y como argumento central de Kiev para exigir que no se relaje la presión sobre Moscú.
Fuentes: Infobae, CNN en Español, El Espectador / AFP, La Nación (Paraguay). Imagen: Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania vía Reuters.

