China acelera la expansión de su red eléctrica UHV para dominar la transición energética global

China está reforzando su liderazgo energético con una de las redes eléctricas de ultra alta tensión (UHV) más avanzadas y extensas del mundo, pieza clave en su estrategia para encabezar la transición energética global. En el límite del desierto de Tengger, en Ningxia, enormes parques solares y eólicos alimentan la nueva línea UHV Ningxia-Hunan, un corredor de 1.616 kilómetros que transporta energía limpia a través de montañas y valles hasta la provincia industrial de Hunan.
La infraestructura, operativa desde agosto, transmite corriente continua a ±800 kV, con una capacidad de 8.000 MW y más de 36.000 GWh anuales, suficiente para abastecer a 10 millones de hogares. Se trata de uno de los mayores proyectos de ingeniería eléctrica del planeta y un pilar de la ambición china por rediseñar su mapa energético.
Una red estratégica para conectar producción renovable y centros de consumo
China ha multiplicado la extensión de sus líneas UHV, pasando de 28.000 a más de 40.000 kilómetros en cinco años. Actualmente opera 45 líneas UHV, fundamentales para trasladar energía renovable desde las zonas remotas del norte y oeste hacia las megaciudades de la costa este.
La línea Ningxia-Hunan registra pérdidas inferiores al 3% por cada 1.000 km, frente al 6-7% de una red convencional, y es la primera diseñada para transportar principalmente energía verde, procedente de plantas que suman 17,6 GW, con predominio de fotovoltaica y eólica. Esta capacidad permite optimizar el uso de renovables, reducir la quema de combustibles fósiles y mejorar la eficiencia interregional.
China supera previsiones y acelera su revolución renovable
El avance renovable chino rompe récords: en 2024 el país alcanzó la capacidad eólica y solar prevista para 2030, con más de 1.630 GW instalados, y superó por primera vez el 25% de generación limpia. El presidente Xi Jinping anunció nuevas metas para 2035: 3.600 GW de capacidad renovable y más del 30% de electricidad verde.
Impulsadas desde 2009, las líneas UHV crecieron aún más tras Fukushima, cuando China redujo la expansión nuclear en zonas densamente pobladas y priorizó el transporte de energía desde regiones remotas. Para 2025, la capacidad de transmisión oeste-este superará los 340 GW, suficiente para abastecer a 230 millones de hogares.
Europa, en comparación, opera enlaces de ±500 kV y unos 1.400 MW, muy lejos de la escala china.
Obstáculos en la integración renovable
Pese al rápido crecimiento, China enfrenta cuellos de botella: entre enero y junio de 2025 aumentó la energía renovable desaprovechada, con la solar pasando del 3,9% al 6,6% y la eólica del 3% al 5,9%. El problema radica en que la red aún no puede absorber toda la nueva producción.
Expertos advierten que China necesita acelerar aún más la construcción de líneas UHV para evitar pérdidas renovables y limitar el crecimiento de las emisiones.
Un país con una demanda eléctrica imparable
Con un crecimiento energético del 7% anual, China registra picos históricos. Un coche de cada diez es eléctrico y posee más de 48.000 km de ferrocarril de alta velocidad totalmente electrificados. En el verano de 2025 alcanzó récords de 156 millones de kW.
Para responder, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma anunció nuevas directrices para garantizar la integración eficiente de renovables en la red de cara a 2030.
Dominio tecnológico y geopolítico en energías limpias
El sector tecnológico verde ya representa el 10% del PIB chino y el 26% de su crecimiento. China produce entre el 60% y 80% de los paneles solares, turbinas eólicas, baterías de litio y vehículos eléctricos del planeta, lo que le otorga una posición geopolítica determinante.
A nivel global, China controla la mayor parte del refino de minerales críticos —litio, níquel, cobalto—, incluso cuando estos se extraen en otros países. Este dominio transforma la seguridad energética mundial, que ya depende más de cadenas de suministro que de oleoductos.
Diversificación energética más allá de las redes UHV
China también amplía su portfolio energético. Inauguró la presa de bombeo de Zhenjiang, la más alta del mundo, que actúa como una “batería natural” capaz de almacenar energía y liberarla en horas pico. Además, lidera la expansión nuclear con 30 de las 60 plantas actualmente en construcción y desarrolla reactores pequeños y modulares.
El desafío persistente: la dependencia del carbón
Aunque China avanza en energías limpias, continúa siendo el mayor consumidor de carbón y principal emisor de CO₂ del mundo. Sin embargo, sus emisiones cayeron un 1,6% interanual en el primer trimestre de 2025, la primera reducción vinculada directamente al crecimiento renovable sin desaceleración de la demanda.
El país mantiene su objetivo de alcanzar el pico de emisiones en esta década y lograr cero emisiones netas en 2060.
Impacto global: China impulsa la transición energética del planeta
El efecto de China trasciende sus fronteras. Sus tecnologías limpias económicas están acelerando la electrificación en países como Pakistán, India, Sudáfrica y Nigeria. Gracias a este impulso, en 2025 el mundo generará más electricidad con renovables que con carbón, un hito histórico en la lucha contra el cambio climático.
La expansión de la red eléctrica de ultra alta tensión y su liderazgo tecnológico consolidan a China como actor decisivo en la nueva era energética global.






