Anorexia y bulimia: los casos en el mundo crecieron 71 % desde 1990
Anorexia y bulimia afectaban a 18,1 millones de personas en 2023, un 71 % más que en 1990, según un estudio global. Médicos alertan por más casos en menores de 15 años.

Resumen: un análisis publicado en la revista científica JAMA Psychiatry estima que 18,1 millones de personas vivían con anorexia o bulimia nerviosa en 2023, un 71 % más que en 1990. Casi 7 de cada 10 casos corresponden a mujeres, y especialistas de Argentina advierten por un aumento de consultas en menores de 15 años.
30 de octubre de 2026. Un estudio internacional con datos de 204 países y territorios, entre 1990 y 2023, muestra que la anorexia y la bulimia nerviosas se expandieron de forma sostenida en las últimas tres décadas. El trabajo fue encabezado por el Hospital Infantil de la Universidad Médica de Nanjing, en China, y se apoya en la base de datos Global Burden of Disease 2023. Las cifras son estimaciones poblacionales, no diagnósticos registrados uno a uno.
Las cifras clave del estudio
- 18,1 millones de personas con anorexia o bulimia nerviosa en 2023, un 71 % más que en 1990.
- Bulimia nerviosa: 14,2 millones de casos, con un aumento de 75,1 %.
- Anorexia nerviosa: 3,9 millones de casos, con un aumento de 57,9 %.
- Mujeres: 12,6 millones de casos (69,4 %); hombres: 5,5 millones.
- Edad: el 41,2 % de los casos corresponde a personas de 10 a 24 años.
Al ajustar por edad, la prevalencia aumentó 20,6 % entre 1990 y 2023. La diferencia con el 71 % se explica porque esta última cifra mide el número total de personas afectadas, que también crece por el aumento de la población. La prevalencia combinada alcanza su pico entre los 20 y los 24 años; la anorexia lo hace entre los 15 y los 19, y la bulimia, entre los 30 y los 34.
Las proyecciones apuntan a que en 2050 habrá 21,8 millones de personas con estos trastornos, un 20,3 % más que en 2023.
Qué pasa en América Latina
A nivel regional, América Latina y el Caribe registró en 2023 una tasa de 305,8 casos por cada 100.000 habitantes. Perú tuvo la más alta de la región (468,8), seguido por Ecuador (457,1), Guyana (438,4), Bolivia (394,5), Brasil (389,6), Chile (386,3) y Uruguay (380). Argentina llegó a 366,4, un 62 % por encima del promedio mundial de 225,6. Venezuela, con 257,1, tuvo la tasa más baja entre los países del gráfico regional.
A escala global, las tasas más altas se registraron en Australia (1.026,5), Mónaco (873,6) e Irlanda (642,5). Los propios autores piden cautela al comparar países, porque la calidad de los datos no es igual en todos.
Más casos en menores de 15 años
Ornela Dagotto, licenciada en nutrición, y María José Faccini, licenciada en trabajo social, del Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, aseguran: «Estamos observando un aumento en la incidencia de estos casos en menores de 15 años». Vinculan lo que ven en consulta con el acceso cada vez más temprano a redes sociales y con una mayor detección en los controles pediátricos.
Según las especialistas, en adolescentes mayores predominan «el deseo explícito de adelgazar o la insatisfacción con la figura», mientras que en preadolescentes el rechazo a los alimentos suele manifestarse con molestias físicas, como dolor abdominal o náuseas, y no siempre con los signos más conocidos. Por eso recomiendan a las familias prestar atención a «cambios sutiles en la mesa y las conductas alimentarias».
Rolando Salinas, jefe de Salud Mental del Hospital Alemán, recordó que «la anorexia nerviosa encabeza las tasas de mortalidad psiquiátrica» y que el riesgo aumenta si el diagnóstico se retrasa. Las especialistas del Hospital de Clínicas advierten que una detección tardía puede afectar el crecimiento, el desarrollo puberal, la salud cardiovascular y la continuidad escolar. También señalan barreras en el sistema público: saturación, listas de espera y pocos hospitales de día para adolescentes.
Lo que los datos no dicen
El estudio no atribuye el aumento a una causa única. Pueden influir cambios en la detección, en los criterios diagnósticos y en la disponibilidad de datos. Además, solo analiza anorexia y bulimia, no todos los trastornos de la conducta alimentaria, y los autores sugieren que los varones podrían estar subdiagnosticados. Sobre el impacto de las redes en la salud de los jóvenes, Noticias24 informó antes sobre los nuevos controles de Instagram para adolescentes, y sobre otras condiciones de salud mental en jóvenes en esta guía sobre TEA y TDAH.
Qué significa y por qué importa
Que haya millones de personas afectadas, con presencia creciente en edades tempranas, convierte a estos trastornos en un asunto de salud pública. El mensaje de los especialistas es que la detección temprana mejora el pronóstico y que el entorno familiar y escolar cumple un papel clave para identificar señales de alerta y acompañar a quien las presenta sin juzgar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas viven con anorexia o bulimia en el mundo?
Se estima que 18,1 millones en 2023, un 71 % más que en 1990, según el análisis publicado en JAMA Psychiatry.
¿A quiénes afecta más?
A las mujeres, que concentran el 69,4 % de los casos, y a los jóvenes: el 41,2 % de los casos tiene entre 10 y 24 años.
¿Se sabe por qué aumentan los casos?
No hay una causa única. Los autores mencionan cambios en la detección y en los criterios diagnósticos, y especialistas locales señalan el acceso temprano a redes sociales.
Dónde buscar ayuda
Los trastornos alimentarios son enfermedades tratables y no una cuestión de voluntad. Si tú o alguien cercano presenta cambios persistentes en su relación con la comida o con su cuerpo, consulta cuanto antes con un profesional de la salud: un pediatra o médico de cabecera, o un especialista en salud mental. Busca atención de inmediato en un servicio de emergencias si hay riesgo para la salud. En Estados Unidos, la National Alliance for Eating Disorders ofrece una línea de ayuda y orientación. Esta nota es informativa y no sustituye una evaluación médica.
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