Delcy Rodríguez asume como presidenta interina de Venezuela mientras Maduro enfrenta juicio en Nueva York y crece la presión de EE. UU.

Mientras Nicolás Maduro comparece ante el Tribunal Federal de Nueva York, su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se dispone a jurar este lunes como nueva presidenta de Venezuela ante la Asamblea Nacional controlada por el chavismo. Su ascenso abre una incógnita clave: si será aliada o adversaria de los planes de Estados Unidos en el país sudamericano.
Rodríguez, quien ha sido amenazada por el presidente estadounidense Donald Trump con enfrentar consecuencias “aún peores” que las de Maduro si no coopera, ha manifestado su disposición a “colaborar” con la administración estadounidense, un gesto que podría marcar un giro histórico en las relaciones entre ambos gobiernos, tradicionalmente enfrentados.
La dirigente de 56 años se desempeñó como vicepresidenta desde 2018, período en el que supervisó amplios sectores de la economía venezolana —altamente dependiente del petróleo— y áreas clave del aparato de inteligencia del Estado. Su posición la colocaba directamente en la línea de sucesión presidencial.
El sábado, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que asumiera como presidenta interina, decisión que contó con el respaldo de las Fuerzas Armadas. Desde entonces, Rodríguez forma parte del núcleo de altos funcionarios que, según diversas versiones, mantienen el control del país, mientras Washington intensifica la presión para que Venezuela se alinee con su visión política y económica.
El ascenso de Rodríguez tomó por sorpresa a la comunidad internacional, especialmente tras declaraciones de Trump en las que aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, había mantenido conversaciones con la dirigente venezolana, a quien calificó como “cortés” y dispuesta a trabajar con Estados Unidos. Rubio, por su parte, señaló que Rodríguez podría ser una interlocutora viable, a diferencia de Maduro.
Sin embargo, en un discurso televisado posterior, Rodríguez se refirió al Gobierno de Trump como “extremista” y reiteró que Maduro era el líder legítimo de Venezuela, denunciando además que las acciones contra el país “violan el derecho internacional”. El tono cambió luego de que Trump advirtiera que, si no se alineaba, enfrentaría un “precio muy alto”, exigiendo además “acceso total” a recursos estratégicos, especialmente al sector petrolero y a la infraestructura nacional.
Pese a que Rubio reiteró que Estados Unidos no considera legítimo al nuevo gobierno venezolano por la ausencia de elecciones libres, Rodríguez adoptó un tono más conciliador el domingo. En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, expresó su deseo de construir “relaciones respetuosas” con Washington y llamó a una agenda de cooperación basada en el derecho internacional y el desarrollo compartido.
El escenario abre un nuevo capítulo de incertidumbre para Venezuela, marcada por la disyuntiva entre una eventual transición apoyada por Estados Unidos o una tutela temporal que redefine el equilibrio de poder en el país.






