Alarma entre jóvenes: aumento de problemas de audición por el uso de audífonos a alto volumen

Cada vez más jóvenes presentan pérdida auditiva temprana, un problema que avanza silenciosamente y que muchas familias aún desconocen. Escuchar música fuerte con audífonos no es un simple hábito: es una práctica que puede dañar el oído de forma irreversible, especialmente en niños y adolescentes.
Dentro del oído existen células microscópicas, tan delgadas como un cabello. Cuando el volumen es excesivo, estas células vibran con demasiada fuerza hasta romperse. Y una vez que mueren, no vuelven a regenerarse, lo que marca el inicio de la pérdida auditiva permanente.
Para evitar daños, estas tres recomendaciones deben formar parte de la educación auditiva de cualquier menor:
1. Volumen máximo al 60%
Los otorrinolaringólogos coinciden: superar el 60% del volumen ya coloca al oído en una zona de riesgo. Una regla sencilla para toda la familia:
si tú puedes escuchar la música desde afuera, ya está demasiado fuerte.
2. No más de 60 minutos seguidos
El oído también se fatiga. Por eso los pediatras recomiendan la regla 60–60:
• 60% de volumen
• 60 minutos como máximo
Después, es ideal un descanso de 10 minutos para permitir que las células auditivas se recuperen.
3. Evitar que los niños duerman con audífonos
Dormir con música fuerte es uno de los escenarios más peligrosos porque:
• No controlan el volumen
• No sienten molestias ni dolor
• El daño puede ocurrir mientras siguen dormidos
Usar audífonos durante horas también eleva el riesgo de tinnitus crónico (zumbido constante en los oídos).
Cuidar la audición de un niño no es exagerar: es prevenir un daño que no tiene cura. Los audífonos no representan un peligro por sí mismos, pero el volumen alto sí.
Proteger sus oídos hoy es garantizarles bienestar mañana.
Si tú o tus hijos sienten dolor, zumbidos o cambios al escuchar, un especialista en otorrinolaringología puede ofrecer una revisión segura y tranquila.






