Cumbre entre Trump y Xi: la sombra de Taiwán marca una visita oficial repleta de gestos y cálculo político

El presidente chino, Xi Jinping, inició este viernes (25.09.26) —coincidiendo con la festividad nacional del Festival de la Luna— una visita oficial a la Casa Blanca invitado por su homólogo estadounidense, Donald Trump. Con una recepción de máximo nivel protocolario, que incluyó un sobrevuelo de bombarderos y una guardia de honor, el mandatario estadounidense buscó impresionar a su invitado y cimentar una relación de buena sintonía.
Durante su discurso en la cena de Estado, Trump destacó la cooperación histórica entre ambos países en la Segunda Guerra Mundial al recordar a los «Tigres Voladores», los pilotos estadounidenses que combatieron en China. Sin embargo, su mención a figuras históricas como Sun Yat-sen, fundador de la República de China, pareció deslizar un guiño diplomático complejo, dado que aquellos voluntarios apoyaron originalmente al gobierno que posteriormente se retiró a Taiwán.
La «línea roja» de Taiwán y el silencio público
Pese a ser un punto histórico de fricción desde 1979 —año en que Washington adoptó la política de «una sola China» sin renunciar al suministro de armas a la isla—, ni Xi ni Trump mencionaron públicamente a Taiwán durante sus apariciones conjuntas.
Este silencio se produce después de que la administración Trump congelara a finales de 2025 un contrato de venta de armas de 14.000 millones de dólares a Taiwán, una decisión calculada para apaciguar a Pekín antes de la cumbre. El politólogo Ja-Ian Chong, de la Universidad Nacional de Singapur, señala que, dadas las capacidades productivas de Estados Unidos, pasarán años antes de que se entreguen los contratos ya aprobados, lo que deja en el aire qué más puede ofrecer Washington a la isla.
Sin embargo, a puerta cerrada la situación fue distinta. Según la agencia oficial Xinhua, Xi abordó directamente el tema, instando a Estados Unidos a oponerse a la independencia taiwanesa y reiterando que Pekín está decidido a preservar su integridad territorial.
Reacciones y cálculo electoral
Para los analistas, que Trump trate abiertamente a Taiwán como un objeto de negociación resulta inquietante. El sinólogo Eberhard Sandschneider advirtió en el programa Phoenix Runde que para los habitantes de la isla se trata de una cuestión existencial, aunque descarta un conflicto militar inminente debido al catastrófico impacto global que tendría para la economía y para el propio Partido Comunista.
Detrás de la diplomacia de Trump también opera un fuerte cálculo interno. Con las decisivas elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina en noviembre, el presidente necesita desesperadamente recuperar el mercado agrícola chino para calmar a los votantes de estados clave que dependen de las exportaciones de soja y carne.
Repercusiones en Taiwán
En medio de su propia campaña electoral y en pleno Festival de la Luna, el Gobierno taiwanés ha mantenido la cautela, aunque el debate sobre la seguridad y los sistemas de defensa se agita en su Parlamento.
- Desde el gubernamental Partido Progresista Democrático (DPP), el candidato a alcalde en Taipéi, Puma Shen Baoyang, restó importancia a la cumbre y subrayó que es Taiwán quien debe decidir qué armamento necesita.
- Por su parte, el líder opositor del KMT, Cheng Li-wen, abogó por buscar canales activos de diálogo directo con Pekín para reducir los riesgos de conflicto y garantizar una paz duradera.
