¿Apagones con días contados? Lo que revela un experto sobre el plan de General Electric
El ingeniero nuclear Leancy Clemente analizó el impacto del nuevo acuerdo de diagnóstico con la multinacional estadounidense. Destacó las ventajas de la capacidad instalada y la infraestructura existente para superar el déficit que genera los racionamientos actuales.

El memorando de entendimiento alcanzado entre el Ejecutivo nacional y la multinacional estadounidense General Electric abre una ventana de optimismo frente a la crisis energética que atraviesa el país. Según explicó el ingeniero nuclear Leancy Clemente, este acuerdo preliminar para el diagnóstico de la infraestructura eléctrica nacional podría traducirse en la recuperación de 2.000 megavatios (MW) en un plazo corto de dos años, y alcanzar los 5.000 megavatios recuperados en un lapso de cinco años.
Durante una entrevista concedida al espacio radial Shirley Radio, el especialista defendió la elección del aliado comercial para este proyecto de envergadura. “Este es el tipo de socio que un país como Venezuela debe seguir teniendo. No es un contrato, sino un acuerdo para firmar un contrato, pero eso ya le da prioridad a ellos”, apuntó Clemente, matizando la importancia de un socio tecnológico de primer nivel global.
El panorama actual: un déficit equivalente al consumo de la Gran Caracas
Al evaluar las condiciones actuales de la red eléctrica, Clemente ofreció cifras técnicas que explican la recurrencia de los planes de administración de carga y apagones en el interior de la nación. El ingeniero contrapuso la capacidad real de generación con las exigencias del mercado interno:
- Capacidad instalada histórica: Venezuela cuenta con una infraestructura base capaz de generar hasta 30.000 megavatios, diseñada hace dos décadas bajo estándares que posicionaron al país como un modelo de ingeniería eléctrica en toda América Latina.
- Generación real actual: En las condiciones operativas vigentes, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) apenas alcanza una producción que oscila entre los 11.000 y 12.000 megavatios.
- Demanda nacional: El consumo interno de la población y el sector industrial se sitúa sobre los 15.000 megavatios.
Déficit crítico: La brecha de 3.000 megavatios de diferencia entre la oferta actual y la demanda real es la causante directa de los racionamientos. Clemente advirtió la magnitud de este faltante señalando que esa energía equivale a lo que requeriría consumir toda la Gran Caracas junto con la ciudad de Maracay combinadas.
La gran ventaja: reconstruir sobre lo ya edificado
Pese a las dificultades del panorama, el experto nuclear aseguró que Venezuela corre con una ventaja competitiva fundamental que acelera los tiempos de respuesta: no se está construyendo un sistema desde cero, sino rehabilitando plantas e instalaciones que ya existen.
Asimismo, celebró que los planes de General Electric contemplen la formación académica y actualización tecnológica de la fuerza laboral local. Al respecto, recalcó el valor del talento humano venezolano, que atesora millones de horas de experiencia acumulada. “Ese recurso humano que manejó el Sistema Eléctrico Nacional hace 20 años sigue aquí y si se fueron quieren regresar. Cualquier país tendría envidia de tener ese recurso humano”, aseveró.
El reto petrolero y la autogeneración de las empresas
Finalmente, Clemente vinculó de manera estrecha la superación de la crisis eléctrica con el relanzamiento de la industria de los hidrocarburos. Recordó que en la época en que Venezuela mantenía una producción de tres millones de barriles de crudo diarios, la actividad petrolera por sí sola consumía e integraba cerca del 13% de la producción eléctrica total de la nación.
Frente al escenario de reactivación de los campos petrolíferos bajo licencias internacionales, el ingeniero desveló que se ha planteado la alternativa de que las multinacionales que ingresen al país traigan sus propios sistemas de generación eléctrica independientes. No obstante, Clemente se mostró escéptico ante la viabilidad inmediata de esta propuesta: “No he visto ninguna respuesta positiva todavía, porque eso incrementa los gastos de producción. Ellas están acostumbradas a llegar a un país y enchufarse”, concluyó.





